Sadurní B. Martha

Sadurní B. Martha

"El desarrollo de los niños paso a paso."

En “El desarrollo de los niños, paso a paso” se describen los cambios más comunes que experimentan los niños a lo largo de la primera y segunda  infancia y se analizan en las distintas áreas del desarrollo sin olvidar que forman parte de un todo integrado.

Esta  obra:

•  Ayuda a comprender cómo actúan sobre el niño las     

    experiencias educativas y el entorno en el que vive.

•  Contribuye a la reflexión sobre los factores de protección del  

    desarrollo del niño.

•Ayuda a padres y educadores a solucionar dudas sobre cómo 

    conducir la crianza y la educación de los niños para que su

    desarrollo sea óptimo.

•Expone brevemente los problemas especiales que afectan a   

   algunos niños y son motivo de preocupación de padres y  

 

    educadores.

 

Una  idea que circuló por nuestra disciplina  durante bastante tiempo fue la de los  periodos críticos o sensibles del cerebro. Estos periodos eran como “ventanas” del cerebro  que, durante un tiempo limitado, se abrían a la influencia de las experiencias. Los estímulos que llegasen al cerebro durante este plazo eran susceptibles de modificar las conexiones neuronales, eliminando y configurando los circuitos pertinentes. Se han dado muchos ejemplos de periodos críticos.

¿Existe un tiempo de aprendizaje óptimo en el que los cerebros de nuestros hijos/as deberían estar expuestos a experiencias determinadas? ¿Y cuáles son tales experiencias?.

Greenough (1987)  y colaboradores sugieren que el sistema nervioso posee dos tipos de plasticidad. Una de éstas es la que permite que el cerebro incorpore experiencias para la las que ya está predispuesto. Greenough denomina a este tipo de plasticidad pendiente de la experiencia.

Según Breuer (2000) los periodos críticos o sensibles facilitarían este tipo de aprendizaje regulando el tiempo y constriñendo el tipo de estímulos a los que el cerebro debe y puede estar expuesto para su desarrollo normal.

La experiencia previsible para todos los miembros de la especie no es la única que afecta a un organismo, también hay elementos del medio que son idiosincrásicos para cada uno  para cada uno de nosotros o para un grupo cultural determinado.

En estos casos, el cerebro podría crear nuevas conexiones sinápticas o reorganizar los circuitos existentes para adaptarse a los nuevos aprendizajes. Ese otro tipo de plasticidad es denominado por Greenough dependiente de la experiencia y permanece como “ventana abierta” a lo largo no solo de la infancia y adolescencia, sino 

probablemente a lo largo de toda nuestra vida.